Al principio del libro, cuando entra Peter a Grange Hall, Anna demuestra que le importa muy poco el chico nuevo. Pero ella siente algo raro por dentro cuando se cruzan por el pasillo, o simplemente como la mira. Pero como ella nunca ha experimentado esa sensación, no sabe lo que es.
Anna los primeros días después de escuchar esa opción que le pide Peter, la rechaza. Esa idea es una locura para ella, pero poco a poco Peter la va convenciendo hasta que Anna accede. Accede porque va sintiendo cada vez más por ese chico, que no la deja en paz ni un solo segundo y que con él se iría al fin del mundo.
Ella estaba tan ilusionada con Peter que necesitaba decírselo a alguien, y decidió escribirlo en su diario rosa. Le faltaban hojas para describir a aquel muchacho de mirada penetrante que cada vez le gustaba más. Escribía un futuro con él, como él le prometía constantemente.
Por fin ella se da cuenta de lo que realmente siente por él, y se escapan, yéndose de esa cárcel, juntos.

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